- La capacitación, que se enmarca en el programa Becas Laborales, representó una inversión estatal de más de 22 millones de pesos y benefició a 60 personas de la región.
– Con el objetivo de fortalecer la empleabilidad local y responder a la creciente demanda de profesionales en el área de la prevención y resguardo, se llevó a cabo en el salón auditorio del Obispado de Rancagua la ceremonia de certificación del curso “Formación de Guardia de Seguridad”.
La instancia congregó a alumnos y alumnas provenientes de las comunas de Rengo, Rancagua, Mostazal y San Fernando, quienes completaron con éxito este programa ejecutado a través de SENCE.
La capacitación, que se enmarca en el programa Becas Laborales, representó una inversión estatal de más de 22 millones de pesos; y es que este programa tiene como propósito fundamental aumentar la empleabilidad de personas de la región. En total fueron 60 las y los alumnos que pudieron cursar 90 horas de formación presencial, un esfuerzo que les permite hoy contar con las herramientas necesarias para insertarse en un rubro que presenta una constante oferta de vacantes a nivel regional y nacional.
Al respecto, la directora regional de SENCE O’Higgins, Doris Rodríguez Zavalla, destacó el impacto de esta iniciativa: “Como SENCE, estamos monitoreando constantemente el mercado laboral para ofrecer capacitaciones que se traduzcan en empleos reales. Hoy, la seguridad es una prioridad para nuestra sociedad y una de las áreas con mayor demanda de personal calificado. Al entregar estas herramientas a vecinos y vecinas de Rengo, Rancagua, Mostazal y San Fernando, no solo les estamos abriendo las puertas a trabajos formales y estables, sino que también estamos aportando con profesionales preparados y con altos estándares al bienestar de nuestra Región de O’Higgins”.
FORMACIÓN INTEGRAL Y HABILITACIÓN PROFESIONAL
El curso, impartido por la OTEC Corporación Boreal con la intermediación de OTIC Proforma, estuvo dirigido a hombres y mujeres de 18 a 60 años de la región. Cabe destacar que el plan formativo del curso, o sus contenidos curriculares, no solo incluyó técnicas operativas, sino que abordó de manera integral la función del guardia. Durante las clases, los participantes se instruyeron en áreas fundamentales divididas en módulos: Legal (28 horas), Técnica (34 horas), Motriz (6 horas) y Apoyo (22 horas).
Gracias a este plan de estudios, los egresados ahora son capaces de desempeñar labores de vigilancia y control de accesos aplicando rigurosamente la normativa de seguridad privada y los principios de derechos humanos. Además, están preparados para enfrentar emergencias dentro del marco legal vigente.
UNA NUEVA OPORTUNIDAD
Marcela Aguirre González fue una de las orgullosas alumnas egresadas del curso, quien señaló que “yo estaba cesante cuando se me presentó esta iniciativa de poder tomar este curso y consideré que era una muy buena oportunidad laboral y vi que era un campo que las mujeres no estaban muy incluidas en este tema, así que por ese motivo me interesó mucho”, explicó.
Adicionalmente, la alumna confidenció que el proceso formativo impactó en distintos aspectos de su vida. “Fue duro, fue difícil. Yo a mis cincuenta y cuatro años me costó mucho volver a retomar lo que son los estudios, pero cada día que pasaba me sentía mucho más orgullosa de mí misma. Aparte que somos pioneras dentro de la ley. En la nueva ley, somos los primeros cursos que se están dando, entonces somos pioneros en ese sentido”. Finalizó.
Un aspecto crucial de esta capacitación es que deja a los alumnos habilitados para rendir el examen ante la autoridad fiscalizadora, permitiéndoles obtener la credencial de vigilantes privados, guardias de seguridad, porteros o rondines.
Junto con la gratuidad total de los estudios, los beneficiarios contaron durante su periodo de formación con un seguro contra accidentes, un subsidio diario de $4.000 para facilitar su asistencia y un subsidio de cuidados de $5.000, eliminando las barreras económicas para el acceso a una educación técnica de calidad y orientada al empleo directo.