Capítulo 53.
Interacciones
en las comunidades
Las poblaciones viven como parte
de una comunidad -un conjunto de organismos distintos que habitan un ambiente
común y que están en interacción recíproca-. Se
reconocen tres tipos principales de interacción específica en
las comunidades: la competencia, la predación y la simbiosis.
Cuanto más semejantes
sean los organismos en sus requisitos y estilos de vida, más probable
es que la competencia entre ellos sea intensa. Como resultado de la competencia,
la aptitud total de los individuos que interactúan puede verse reducida.
La importancia relativa de la competencia sobre la composición y la estructura
de la comunidad es actualmente una cuestión de debate entre los ecólogos,
al igual que los métodos utilizados para estudiar la competencia y otros
aspectos de la ecología de la comunidad.
La predación es la alimentación
con organismos vivos; tiene una fuerte influencia sobre la evolución
de las poblaciones, tanto de predadores como de presas. Las interacciones predador-presa
también influyen sobre la dinámica de la población y pueden
aumentar la diversidad de las especies reduciendo la competencia entre las presas
.
La simbiosis es una asociación
íntima y a largo plazo entre organismos de especies diferentes. Puede
ser beneficiosa para una especie e indistinta para la otra (comensalismo), beneficiosa
para una y perjudicial para la otra (parasitismo), o beneficiosa para ambas
especies (mutualismo).
Quedan por responder dos preguntas
importantes en lo que hace a la composición de la comunidad y a su estructura:
¿Qué determina el número de especies en una comunidad?,
¿qué factores sustentan los cambios en la composición de
la comunidad con el transcurso del tiempo? Dado su tamaño y su aislamiento
relativo, las islas pequeñas suelen ser excelentes laboratorios naturales
para el estudio de los procesos evolutivos y ecológicos. De acuerdo con
la hipótesis de la biogeografía de islas, el número de
especies en las islas alcanza un equilibrio determinado por el equilibrio entre
la inmigración y la extinción.
De acuerdo con la hipótesis
de la perturbación intermedia, la mayor diversidad de especies es hallada
en comunidades como las selvas lluviosas tropicales y los arrecifes de coral,
sometidas a perturbaciones ambientales a una frecuencia intermedia. Las comunidades
en las cuales las perturbaciones son infrecuentes o muy frecuentes, generalmente
tienen una diversidad de especies más baja.
Después de las perturbaciones
ambientales, las comunidades se recolonizan por la dispersión de formas
inmaduras que provienen de comunidades vecinas. Si transcurre suficiente tiempo
antes de la siguiente perturbación importante, una comunidad pasa generalmente
a través de un proceso de sucesión ecológica en el que
los primeros colonizadores son reemplazados por otras especies, que a su vez
pueden ser reemplazadas por otras más.
La evidencia actual indica que
las comunidades, al igual que las poblaciones de las cuales están compuestas,
son dinámicas, y cambian continuamente a medida que cambian las condiciones.
Competencia
La competencia es la interacción
entre individuos de la misma especie (competencia intraespecífica) o
de especies diferentes (competencia interespecífica) que utilizan el
mismo recurso; éste suele estar en cantidad limitada. Como resultado
de la competencia, el éxito biológico -o sea, el éxito
en la reproducción- de los individuos que interactúan puede verse
reducido. Entre los muchos recursos por los cuales los organismos pueden competir
se encuentran el alimento, el agua, la luz, el espacio vital, los sitios de
nidificación o las madrigueras. La competencia puede ser por interferencia
o por explotación.
Durante muchos años,
la competencia ha sido invocada como una fuerza primordial en la determinación
de la composición y estructura de las comunidades -o sea, el número
y tipo de especies presentes y su distribución espacial y temporal dentro
de la comunidad-. Sin embargo, recientemente diversos ecólogos han cuestionado
la importancia de la competencia sobre la composición y la estructura
de la comunidad. El debate -a veces cáustico- que se generó, concierne
no sólo al papel de la competencia sino a los métodos que deben
usarse para someter a prueba las hipótesis ecológicas.
Los investigadores que echaron
las bases de la ecología moderna fueron atentos observadores de la naturaleza.
Muchos de estos ecólogos creían, como tantos de sus continuadores,
que la observación cuidadosa de los patrones naturales de distribución
y abundancia de los organismos puede -sin manipulación experimental-
producir los datos requeridos para someter a prueba las hipótesis sobre
el papel que desempeñan la competencia y otras fuerzas para conformar
la estructura de la comunidad. Para estos ecólogos, los patrones son
los que hablan por sí mismos.
Otros ecólogos sostienen
que los análisis experimentales en los cuales sólo se manipula
una variable por vez son los únicos medios confiables para identificar
los procesos que están ocurriendo realmente en la naturaleza.
En 1934, el biólogo
ruso G. F. Gause formuló lo que se conoció como el principio de
la exclusión competitiva.

Experimentos de Gause con dos especies de Paramecium .
Los resultados de los experimentos de Gause con dos especies de Paramecium demostraron
el principio de que si dos especies se encuentran en competencia directa por
el mismo recurso limitado -en este caso alimento- una elimina a la otra. Paramecium
caudatum y Paramecium aurelia fueron cultivados primero separadamente en condiciones
controladas y con un constante suministro de alimento. Como puede verse, P.
aurelia creció mucho más rápidamente que P. caudatum, indicando
que P. aurelia utiliza los suministros de alimentos disponibles de un modo más
eficiente. Cuando los dos protistas fueron cultivados juntos, la especie que
crecía más rápidamente superó en números
y eliminó a la especie que crecía más lentamente.

Un experimento con dos especies de lentejas de agua, diminutas angiospermas que se encuentran en estanques y lagos.
Una especie, Lemna polyrrhiza crece más rápidamente en un cultivo
puro que la otra especie, Lemna gibba. Cuando son cultivadas juntas, Lemna gibba,
que tiene diminutos sacos aéreos que la hacen flotar en la superficie,
cubre a la otra especie y triunfa en la competencia por la luz.
El principio de exclusión
competitiva de Gause nos llevaría a pensar que sólo podrían
hallarse especies disímiles coexistiendo en las comunidades naturales.
Pero, en realidad, es frecuente encontrar especies ecológicamente similares
que viven juntas en la misma comunidad. Esta observación planteó
la cuestión del grado de similitud que debe existir entre dos o más
especies para que puedan continuar coexistiendo en el mismo lugar y al mismo
tiempo. Esto llevó, a su vez, al concepto de nicho ecológico.
Los análisis de situaciones en las cuales coexisten especies similares
han demostrado que los recursos frecuentemente están subdivididos, o
son distribuidos, por las especies coexistentes.

Las zonas de alimentación de cinco especies de gorjeadores norteamericanos en un abeto.
Las áreas coloreadas en el árbol indican en qué lugar cada
especie pasa, al menos, la mitad de su tiempo de alimentación. Esta distribución
de recursos permite que las cinco especies se alimenten en los mismos árboles.
El solapamiento de nichos describe
la situación en la cual los miembros de más de una especie utilizan
el mismo recurso escaso. En las comunidades en las cuales ocurre solapamiento
en nichos, la selección natural puede dar como resultado un aumento de
las diferencias entre las especies que compiten, un fenómeno conocido
como desplazamiento de caracteres.
Uno de los ejemplos de desplazamiento de caracteres citado con más frecuencia es el del pico de los pinzones de Darwin

Tamaños de los picos en tres especies de pinzones terrestres de las Islas Galápagos.
Las medidas de los picos se muestran horizontalmente y el porcentaje de especímenes
de cada especie se muestra verticalmente. Dafne y Crossman, que son islas muy
pequeñas, tienen sólo una especie de pinzones terrestres cada
una. Estas especies tienen tamaños de picos intermedios entre los pinzones
medianos y los pinzones pequeños de las islas más grandes.
Los ecólogos han interpretado estos datos de dos maneras diferentes. Algunos sostienen que las diferencias observadas en el tamaño del pico son resultado de las presiones selectivas ejercidas por la competencia interespecífica. De acuerdo con esta interpretación, la competencia entre los organismos cuyos nichos ecológicos se solapan causa una selección contra los individuos cuyas características se superponen, llevando a la divergencia observada entre las especies.

Dimensión de un nicho ecológico.
Las dos curvas con forma de campana representan la utilización de recursos
por dos especies en una comunidad. La dimensión del nicho podría
representar espacio vital como en el caso del musgo Sphagnum ; espacio de alimentación,
como en el caso de los gorjeadores; tamaño de las semillas comidas, como
en el caso de los pinzones de las Galápagos, etc. La competencia es potencialmente
más intensa en las áreas de solapamiento de nichos que lleva a
la restricción de una o ambas especies en el espacio vital, el espacio
para alimentación o el tamaño de las semillas ingeridas, etc.
Se formula la hipótesis de que esta competencia da como resultado una
selección contra los individuos con características que se solapan
llevando a la divergencia en los nichos de las dos especies.
Otros ecólogos, en cambio,
señalan que es imposible determinar si los distintos tamaños de
pico son el resultado de interacciones competitivas que ocurrieron en épocas
en que las diferentes especies coexistían en las mismas islas, o si son
el resultado de adaptaciones a las condiciones locales de épocas en que
las especies se encontraban aisladas unas de otras en islas diferentes. Algunos
ecólogos creen que la única evidencia indiscutible del desplazamiento
de caracteres consistiría en demostrar que las especies en cuestión
están divergiendo actualmente en las áreas donde se las encuentra
juntas. Ambos grupos de ecólogos coinciden, sin embargo, en que cualquiera
sea la causa evolutiva, las diferencias en el tamaño y la configuración
del pico capacitan a las diferentes especies de pinzones para explotar diferentes
fuentes de alimento y por consiguiente, para coexistir.
Prácticamente, todos los ecólogos coinciden en que la competencia ocurre realmente en la naturaleza con una intensidad que varía de acuerdo con la especie implicada, el tamaño de las poblaciones que interactúan y la abundancia o escasez de los recursos. Aunque el análisis de los patrones de distribución espacial y de recursos pueden dar idea de la existencia y la importancia de la competencia en una situación determinada, se necesitan experimentos que produzcan cambios en la composición de la comunidad para demostrar que realmente hay competencia.

Competencia interespecífica entre Semibalanus y Chthamalus.
Las larvas de ambas especies se establecen en una amplia área pero los
adultos viven en áreas precisamente restringidas. Los límites
superiores del área de Semibalanus están determinados por factores
físicos tales como la desecación. Los percebes Chthamalus, sin
embargo, no viven en el área de Semibalanus, no por razones físicas
(probablemente porque el área físicamente es menos limitante),
sino por causa de los percebes Semibalanus. El Semibalanus crece más
rápido y dondequiera que se encuentre con Chthamalus dentro de su propia
área, o lo despega de las rocas, o crece por encima de él. Este
estudio y otros análogos han generado los conceptos de nicho fundamental
y nicho real. El nicho fundamental describe los límites fisiológicos
de tolerancia del organismo; es el nicho ocupado por un organismo en ausencia
de interacciones con otros organismos. El nicho real es aquella porción
del nicho fundamental realmente ocupada; está determinada no sólo
por los factores físicos sino también por las interacciones con
otros organismos.
La mayoría de los estudios
de competencia han puesto de relieve las adaptaciones y distribuciones de recursos
que posibilitan la coexistencia de especies similares dentro de una comunidad.
Sin embargo, ésta es una opinión sesgada, dado que es difícil
estudiar las interacciones entre las especies después que uno de los
protagonistas ha emigrado. Así como la competencia dentro de las especies
lleva a la eliminación de la gran mayoría de los individuos, la
competencia entre las especies puede llevar a la eliminación de una especie
de la comunidad.
Predación
La predación es la ingestión de organismos vivos, incluyendo plantas por animales, animales por animales. También se considera como predación la digestión de pequeños animales por plantas carnívoras o por hongos. Los predadores utilizan una variedad de "tácticas" para obtener su alimento.
Estas tácticas están bajo intensa presión selectiva y es probable que aquellos individuos que obtienen el alimento más eficientemente, dejen la mayor cantidad de descendencia. Mirándolo del lado de la presa potencial, es probable que aquellos individuos que tienen más éxito en evitar la predación dejen la mayor cantidad de descendencia. Así, la predación afecta a la evolución tanto del predador como de la presa. También afecta al número de organismos de una población y a la diversidad de especies dentro de una comunidad.

El ejemplo del lince y del "conejo" de la nieve (en realidad, una liebre).
El lince alcanza un pico de población cada 9 ó 10 años
y estos picos son seguidos en cada caso por varios años de marcada disminución.
Los "conejos" de la nieve, siguen un ciclo similar, con un pico de
abundancia que generalmente precede al del lince en uno o más años.
El tamaño de una población
de predadores frecuentemente está limitado por la disponibilidad de presas.
Sin embargo, la predación no es necesariamente el factor principal en
la regulación del tamaño de la población de organismos
presa, que puede verse más influenciada por su propio suministro de alimentos.
Simbiosis
La simbiosis es una asociación
íntima y a largo plazo entre organismos de dos especies diferentes. Las
relaciones simbióticas prolongadas pueden dar como resultado cambios
evolutivos profundos en los organismos que intervienen, como en el caso de los
líquenes, una de las simbiosis más antiguas y ecológicamente
más exitosas.
Se considera generalmente que existen tres tipos de relaciones simbióticas: el parasitismo, el mutualismo y el comensalismo.

Algunos ejemplos de mutualismo: Anémonas de mar en la parte posterior de una concha de caracol, ocupada por un cangrejo ermitaño.
Las anémonas protegen al cangrejo y a su vez obtienen movilidad -y así
una gama de alimentación más amplia- por su asociación
con el cangrejo. Los cangrejos ermitaños, que periódicamente se
mudan a conchas nuevas más grandes, logran que las anémonas se
muden con ellos.

Pulgones succionando savia.
Los pulgones succionan savia del floema, removiendo ciertos aminoácidos,
azúcares y otros nutrientes, y excretando el resto como una melaza, o
azúcar de "lerp". Esta melaza, en Australia, es cosechada como
alimento por los aborígenes. Algunas especies de áfidos han sido
"domesticadas" por algunas especies de hormigas. Estos áfidos
no excretan su melaza al azar, sino sólo en respuesta a movimientos de
las antenas y las patas delanteras de las hormigas. Los pulgones que intervienen
en esta asociación simbiótica han perdido sus defensas naturales,
incluyendo sus exoesqueletos duros, y dependen de sus hospedadores para su protección.

Pez limpiador quitándole parásitos a un mero atigrado.
El mero mantiene quieta la boca mientras recibe el "tratamiento". Los peces limpiadores puede aproximarse a peces de tamaño más grande con impunidad porque se alimentan de algas, hongos y otros microorganismos del cuerpo de los peces. Los peces grandes reconocen a los limpiadores por sus marcas distintivas y colores brillantes. Otras especies de peces, con el mismo aspecto de los limpiadores, pueden aproximarse lo suficiente a los peces grandes como para arrancarles de un mordiscón un gran trozo de carne. ¿Qué ocurriría probablemente si el número de miméticos se aproximara al número de limpiadores genuinos?

Estorninos boyeros sobre su hospedador.
Los estorninos boyeros viven
de las garrapatas que quitan de sus hospedadores. Un estornino boyero forma
una asociación con un animal determinado, como el que se muestra en esta
figura. La mayor parte de las actividades de estos pájaros, incluyendo
el cortejo y el apareamiento, se llevan a cabo en el lomo de su hospedador.
Composición de la comunidad
y el problema de la estabilidad
Visto desde una perspectiva
global, las comunidades ecológicas frecuentemente parecen estar en equilibrio.
Muchas especies subsisten durante muchas generaciones en grandes extensiones.
Sin embargo, cuando las comunidades se examinan a escala local, se evidencia
que ellas, al igual que las poblaciones de las cuales están compuestas,
no están a menudo en un estado de equilibrio.
Hay dos cuestiones que conciernen
a la composición de las comunidades, que durante largo tiempo han sorprendido
a los ecólogos. Primero, ¿qué determina la cantidad de
especies de una comunidad? y, segundo, ¿qué factores sustentan
los cambios en la composición de la comunidad con el paso del tiempo,
como lo revela una observación detallada?
Las islas pequeñas suelen ser excelentes laboratorios naturales para el estudio de los procesos evolutivos y ecológicos debido a su tamaño y su aislamiento relativo. Los investigadores norteamericanos R. Mac Arthur y E. O. Wilson formularon la hipótesis de que la cantidad de especies en una isla dada permanece relativamente constante a través del tiempo, pero que esas especies están cambiando continuamente. De acuerdo con su propuesta conocida como la hipótesis del equilibrio de la biogeografía de islas, hay un equilibrio entre la tasa a la cual inmigran a una isla nuevas especies y la tasa a la cual una especie ya presente se extingue localmente. Aunque la cantidad de especies esté en equilibrio, su composición no está en equilibrio porque cuando una especie se extingue, habitualmente es reemplazada por una especie diferente.

Modelo de equilibrio de la diversidad de especies en una isla.
La tasa de inmigración disminuye a medida que más especies llegan
a la isla, porque las especies existentes estarán mejor establecidas
y, así, más capacitadas para competir con especies recién
llegadas. La tasa de extinción se incrementa más rápido
cuando hay un gran número de especies por el aumento de la competencia
interespecífica. El número de equilibro entre las especies (línea
negra) está determinado por la intersección de las curvas de inmigración
y extinción.
De acuerdo con el modelo de
biogeografía de islas, las dos variables más importantes que influyen
en la diversidad específica son el tamaño de la isla y su distancia
a una fuente, habitualmente el continente, que pueda proveerle de colonizadores.
Diferentes tipos de comunidades
varían ampliamente en la cantidad y la diversidad de especies presentes.
Hasta hace poco se pensaba que la composición específica de estas
comunidades era relativamente constante y se las citaba frecuentemente como
ejemplos primarios de un estado de equilibrio. Se pensaba que su alta diversidad
específica era una función de su estabilidad. Sin embargo, se
ve ahora que su diversidad puede ser función, no de la estabilidad sino
de la frecuencia y magnitud de las perturbaciones a las cuales están
sujetas.
Al principio, la diversidad
en un área recién colonizada es baja. Sólo aquellas especies
que están muy próximas al área perturbada y que están
reproduciéndose en ese momento, son capaces de explorar el área
recientemente disponible. Si las perturbaciones son frecuentes, la comunidad
consistirá sólo en aquellas especies que pueden invadir, madurar
y reproducirse antes de que ocurra la próxima perturbación.
De acuerdo con la hipótesis de la perturbación intermedia, a medida que el intervalo entre las perturbaciones se incrementa, también lo hace la diversidad de especies. Las especies que son excluidas por perturbaciones frecuentes (porque son lentas para madurar o porque tienen capacidad de dispersión limitada) disponen entonces de una oportunidad para colonizar. Pero si el intervalo entre las perturbaciones se incrementa, la diversidad de especies puede comenzar a declinar.

Hipótesis de la perturbación intermedia.
De acuerdo con la hipótesis
de la perturbación intermedia, la diversidad de especies en una comunidad
está determinada por la frecuencia de perturbaciones ambientales. Cuando
las perturbaciones son muy frecuentes o muy poco frecuentes, la diversidad de
especies es baja. Por el contrario, cuando la frecuencia de las perturbaciones
es intermedia, la diversidad de especies es alto. Se obtienen curvas semejantes
cuando la diversidad de especies es graficada en función del tiempo transcurrido
desde la última perturbación y en función de la magnitud
de la perturbación.
Se piensa que el factor primordial
en esta declinación es la competencia interespecífica, pero aunque
todas las especies fueran competitivamente iguales, las más resistentes
a los efectos desfavorables de los extremos físicos, de la predación
o de la enfermedad, finalmente dominarían la comunidad.
La sucesión ecológica
comprende aquellos cambios que ocurren en la composición de la comunidad
luego de la interrupción de una perturbación. Numerosas
observaciones han mostrado que la recolonización comienza por especies
vegetales de corta vida y crecimiento rápido que luego son reemplazadas
por otras especies de ciclo más largo. A medida que los componentes fotosintéticos
del ecosistema cambian, la vida animal que los acompaña también
cambia.
Finalmente, la comunidad alcanzaría
un estado estable "maduro", al que se denomina climax. Este modelo
de reemplazo entre especies se denomina facilitación, dado que las primeras
colonizadoras crean condiciones favorables para el establecimiento de otras
especies.
Se propusieron otros dos mecanismos
alternativos que podrían determinar el proceso sucesional: tolerancia
e inhibición. De acuerdo con la hipótesis de la inhibición,
las primeras especies evitan -y no ayudan- a la colonización por parte
de otras especies. Pero finalmente los primeros colonizadores serán reemplazados
por los últimos en llegar, y estas especies, a su vez, pueden evitar
la colonización por otros, hasta que también son reemplazados,
o hasta que una perturbación posterior reduzca sus números. Otro
modelo, la hipótesis de la tolerancia, sugiere que las primeras especies
ni facilitan ni inhiben la colonización por las últimas. Las especies
dominantes en cada etapa son aquellas que pueden tolerar mejor las condiciones
físicas existentes y la disponibilidad de recursos. Actualmente se sugiere
que estos tres modelos no son excluyentes, sino que pueden operar simultáneamente
entre distintos pares de especies dentro de la comunidad y adquieren más
importancia uno que otro en distintos estadios de la sucesión. En otros
casos se han observado esquemas de sucesión cíclicos.
Cada comunidad es un conjunto
único de organismos, el producto de una historia única y siempre
cambiante que implica a factores físicos y biológicos. El mundo
de los organismos vivos es tan vasto y diverso -y los ecólogos son, relativamente
hablando, tan pocos- que puede llevar muchos años el obtener información
que permita una comprensión completa de la ecología de las comunidades.