Capítulo 39. Tejidos, órganos y sistemas de los vertebrados
En este capítulo, consideraremos los principios que rigen la anatomía
y fisiología de los vertebrados. Usaremos al Homo sapiens como organismo
representativo.
Los vertebrados, incluido el
Homo sapiens, presentan una serie de características distintivas. Entre
ellas, un endoesqueleto óseo articulado -incluidos un cráneo y
una columna vertebral que contienen el sistema nervioso central - y un celoma
dividido por el diafragma en dos compartimientos principales: la cavidad abdominal
y la cavidad torácica.
Las células del cuerpo
de los vertebrados están organizadas en tejidos, grupos de células
que desempeñan una misma función. Los cuatro tipos principales
de tejidos que constituyen el cuerpo de los vertebrados son: el tejido epitelial,
el conectivo, el muscular y el nervioso.
Diferentes tipos de tejidos,
unidos estructuralmente y coordinados en sus actividades, forman órganos
los que, a su vez, trabajan juntos en forma integrada y constituyen el nivel
de los sistemas de órganos. Bajo este tipo de jerarquía interactiva
se halla uno de los principios más profundos de la biología. La
estructura y los procesos reguladores de los organismos más complejos
son de forma tal que las partes sirven al todo y el todo a las partes.
Hay cuatro funciones esenciales
que permiten la continuidad de la vida de un animal multicelular. La obtención
de alimento que debe ser obtenido y procesado de modo de producir moléculas
que puedan ser utilizadas por las células individuales; el mantenimiento
de un cierto nivel de homeostasis en el ambiente interno; la coordinación
de las contracciones de los músculos esqueléticos en respuesta
a cambios en los ambientes interno y externo y la reproducción.
Características del homo
sapiens
El ser humano es un vertebrado
y, como tal, tiene un endoesqueleto óseo, articulado, que soporta al
cuerpo y crece juntamente con él. El cordón nervioso dorsal (la
espina dorsal) está rodeado por segmentos óseos -las vértebras-,
y el cerebro está encerrado dentro de una caja protectora, el cráneo.
Como en otros vertebrados -y en la mayoría de los invertebrados también- el cuerpo humano contiene un celoma -una cavidad que se forma dentro del mesodermo del embrión durante su desarrollo-. En los humanos y en otros mamíferos, el celoma está dividido en compartimientos, de los cuales los dos más grandes son la cavidad torácica y la cavidad abdominal

Los humanos, al igual que otros vertebrados, se caracterizan por un sistema nervioso central dorsal contenido en las vértebras y en el cráneo.
Estas cavidades están separadas por un músculo con forma de bóveda:
el diafragma. La cavidad torácica contiene el corazón, los pulmones
y el esófago (la porción superior del tubo digestivo). La cavidad
abdominal contiene un gran número de órganos, incluidos el estómago,
los intestinos y el hígado.
Los seres humanos somos, por
supuesto, mamíferos. Una de las características más sobresalientes
de los mamíferos es que son endotérmicos es decir, generan calor
internamente y así mantienen una temperatura corporal alta y relativamente
constante.
Los mamíferos tienen
otras características importantes. Tienen pelo o piel en lugar de escamas
o plumas, y también sistemas altamente desarrollados por medio de los
cuales pueden recibir y procesar la información que reciben del ambiente
y reaccionar frente a ella. Todos los mamíferos (excepto los monotremas)
dan a luz a sus crías vivas, lo que es diferente de poner huevos, como
lo hacen todas las aves y la mayoría de los peces, anfibios y reptiles.
Los mamíferos amamantan a sus crías, proceso que implica un período
relativamente largo de cuidado parental lo que favorece ciertos tipos de aprendizaje.
Esto es diferente de lo que ocurre con la mayoría de los insectos y con
casi todas las especies de peces, anfibios y reptiles, en los cuales la progenie
es independiente desde el mismo momento en que nace del huevo.
Células y tejidos
El cuerpo de un vertebrado,
al igual que el de todo organismo multicelular complejo, está constituido
por una variedad de células diferentes especializadas. Las células
están organizadas en tejidos, que son grupos de células que llevan
a cabo una función unificada. Diferentes tipos de tejidos, unidos estructuralmente
y coordinados en sus actividades, forman órganos, como el estómago
o el corazón. Se pueden distinguir aproximadamente 200 tipos diferentes
de células en el cuerpo humano, que se suelen clasificar en sólo
cuatro tipos de tejidos: epitelial, conectivo -o conjuntivo-, muscular y nervioso.
El tejidos epitelial constituye una cubierta para el cuerpo y sus cavidades. Los tejidos epiteliales se clasifican de acuerdo con la forma de las células individuales en escamoso, cuboide y columnar o prismático. Pueden estar formados por una sola capa de células (epitelio simple), como el del revestimiento interno del sistema circulatorio, o por varias capas (epitelio estratificado), como el de la capa externa (epidermis) de la piel. Diversas uniones entre células mantienen la integridad del tejido epitelial.

Las uniones entre las células epiteliales vecinas mantienen la integridad estructural del tejido.
a) Los desmosomas (macula adherens) unen células contiguas.

b) La unión estrecha (zonula ocludens) sella herméticamente las células y evita que intercambien sus contenidos.

c) Esquema de los tres tipos
de uniones célula-célula. Los desmosomas, las uniones estrechas
e, interpuesta, la zonula adherens. Dentro de cada célula, un haz contráctil
de filamentos de actina corre en forma adyacente a la zonula adherens, paralelo
a la membrana plasmática a la cual está unida a través
de un complejo de proteínas intracelulares.
El tejido conectivo incluye
distintos tejidos con propiedades funcionales diversas y con ciertas características
comunes. Los tejidos conectivos reúnen, dan apoyo y protegen a los otros
tres tipos de tejido.
Las células de los tejidos
conectivos están separadas unas de otras por grandes cantidades de material
extracelular que conforman la matriz, que fija y soporta al tejido. La matriz
extracelular está formada por polisacáridos y proteínas
secretados localmente que forman una intrincada red. La sustancia fundamental,
viscosa y amorfa, es el principal componente de la matriz. La matriz también
contiene fibras.
Los tejidos conectivos se agrupan
según las características de su matriz extracelular. Todos presentan
una población relativamente estable de células, principalmente
fibroblastos y macrófagos. Los fibroblastos, más abundantes, sintetizan
las fibras y los glúcidos complejos de la sustancia fundamental que conforman
la matriz. Los macrófagos fagocitan células y partículas
extrañas y participan también en la respuesta inflamatoria. Por
otra parte, hay adipocitos, células especializadas en el almacenamiento
de lípidos. También hay células "de paso" por
el tejido conectivo; entre ellas, linfocitos, plasmocitos, neutrófilos,
eosinófilos, basófilos y monocitos.
Los principales tejidos conectivos,
de acuerdo al volumen que ocupan en el cuerpo humano, son: el sanguíneo,
el linfático y el óseo.

En los tejidos conectivos sanguíneo
y linfático, que incluye la sangre y la linfa, la matriz extracelular
es un fluido acuoso -el plasma- que contiene numerosos iones y moléculas,
además de varios tipos de células especializadas, entre las que
encuentran las de transporte y de defensa. Estas células pueden circular
a través del cuerpo por la matriz fluida.
En el tejido conectivo óseo, la matriz extracelular del hueso, por contraste, está impregnada con cristales duros de compuestos de calcio que le otorgan gran rigidez y dureza. Esto permite al tejido óseo proporcionar sostén al cuerpo. Sin embargo, al igual que otros tejidos conectivos, el hueso es materia viva y está formado por células, fibras y sustancia fundamental

Un hueso largo: el fémur.
a) Los extremos de los huesos largos, como este fémur, están formados por hueso esponjoso en el cual hay grandes espacios rodeados de hueso compacto. La caña, hueca, se compone de hueso compacto. A lo largo de la parte central de la caña, se extiende una cavidad que contiene la médula ósea. La médula de los huesos largos es amarilla por la grasa que almacena. El periostio es una vaina fibrosa que contiene los vasos sanguíneos que suministran oxígeno y nutrientes a los tejidos óseos. Los vasos sanguíneos surgen del hueso a través de aberturas conocidas como canalículos nutrientes.

b) Los huesos son órganos
vivos formados por tejido conjuntivo, tejido nervioso y tejido epitelial que
reviste los vasos sanguíneos situados dentro de los conductos de Havers
(que corren a lo largo del hueso). Cada hueso está rodeado por una cápsula
fibrosa protectora que contiene los vasos sanguíneos grandes que aportan
oxígeno y alimento al tejido óseo. c) Un detalle del tejido muestra
que los conductos de Havers se hallan rodeados por células óseas
vivas. Unos canalículos conectan las células entre sí,
mediante expansiones citoplasmáticas, y con los vasos sanguíneos
y los nervios que recorren los conductos de Havers.
Existen cuatro tipos de células
que se asocian con el tejido óseo: 1) células que dan origen a
los osteoblastos, 2) osteoblastos (células diferenciadas que secretan
la matriz ósea), 3) osteocitos (células óseas maduras,
rodeadas por la matriz ósea secretada previamente por el osteoclasto)
que se ubican en lagunas y 3) osteoclastos (células multinucleadas fagocíticas
derivadas de la médula ósea) que reabsorben el tejido óseo.
El tejido muscular se caracteriza
por células musculares, especializadas en la contracción, que
es llevada a cabo por ensambles de dos proteínas, la actina y la miosina.
En el músculo estriado, que incluye al músculo esquelético
y al cardíaco, estos ensambles forman un patrón en bandas, visible
bajo el microscopio. En el músculo liso no se observa un patrón
de este tipo.

Las células
musculares presentan fibrillas muy finas de proteínas contráctiles
que recorren toda la longitud de la célula. Estas fibrillas están
ordenadas regularmente en el músculo esquelético y cardíaco,
pero irregularmente en el músculo liso.
a) Los músculos esqueléticos
están formados por células muy largas, cada una con muchos núcleos.
El tejido tiene un aspecto estriado. b) El músculo cardíaco está
formado por células cortas, cada una de las cuales presenta, a lo sumo,
dos núcleos y también tiene un aspecto estriado. Los discos intercalares
unen las células musculares cardíacas entre sí, lo que
proporciona mayor adhesión al tejido e intervienen en la rápida
comunicación entre células. Esto permite su contracción
simultánea y la producción del latido. c) El músculo liso
está formado por largas células fusiformes. A diferencia del músculo
esquelético, cada célula muscular lisa posee un solo núcleo.
El tejido nervioso está constituido por células nerviosas o neuronas que están especializadas en la recepción, procesamiento y transmisión de la información.

Tres formas diferentes características de las neuronas de los vertebrados.
a) Las neuronas motoras y las neuronas de proyección b) Las interneuronas
se encuentran dentro de regiones localizadas del sistema nervioso central. c)
En las neuronas sensoriales, que transmiten impulsos desde los receptores sensoriales
situados en los extremos de las ramificaciones de las dendritas. Todas estas
neuronas forman conexiones, conocidas como sinapsis, con otras neuronas.
Las neuronas están formadas
típicamente por un cuerpo celular, dendritas y un axón. Las señales,
en forma de impulsos electroquímicos, pueden ser conducidas rápidamente
a grandes distancias por el axón. Las neuronas están rodeadas
y sostenidas por células de la neuroglia.
Órganos y sistemas de
órganos
El cuerpo de los vertebrados
comprende una variedad de células, organizadas en cuatro tipos de tejidos,
que son grupos de células que comparten una función similar. En
el siguiente nivel de organización, diferentes tipos de tejidos, unidos
estructuralmente y coordinados en sus actividades, forman órganos.
Los órganos que trabajan
juntos en forma integrada, y desempeñan una función particular,
constituyen el siguiente nivel de organización: el de los sistemas de
órganos.
Los sistemas de órganos,
en conjunto, constituyen el animal completo, un organismo viviente que está
en interacción con el ambiente externo. Este incluye, no sólo
el ambiente físico, sino también a otros individuos de su misma
especie, así como de otras especies.
Bajo este tipo de jerarquía interactiva se halla uno de los principios más profundos de la biología. La estructura y los procesos reguladores de los organismos más complejos son de tal forma que las partes sirven al todo y el todo a las partes.

Visión general de los principales sistemas del ser humano adulto y sus funciones.
Funciones del organismo
Muchas estructuras del cuerpo
del animal adquieren "sentido" cuando se interpretan como adaptaciones
que les permitieron hacer frente a "problemas" particulares presentados
por la relación entre el organismo y su ambiente.
Sin embargo, antes de emplear
esta metáfora de problemas y soluciones debemos aclarar qué entendemos
realmente por "solución" de problemas biológicos. Un
organismo confronta sus "problemas" con un conjunto de instrucciones
genéticas. Si todo resulta bien, es decir, si esas instrucciones se traducen
en estructuras, procesos y comportamientos que permiten al individuo vivir en
ese ambiente particular, el organismo sobrevive y transmite la información
a la generación siguiente. Además, si sus instrucciones permiten
que el individuo que las lleva funcione con mayor eficacia que otros individuos
de la misma población, su descendencia, probablemente, será más
numerosa. Así, el proceso se repite, de generación en generación,
y es de este modo que los "problemas" son "resueltos".
Un problema principal para cualquier
sistema vivo es el que plantea la segunda ley de la termodinámica: mantener
el alto nivel de organización característico frente a la tendencia
universal hacia el desorden. Los organismos necesitan fuentes de energía
y materias primas que les permitan mantener y operar los mecanismos de obtención
de energía. Como heterótrofos multicelulares los animales deben
ingierir su alimento. A partir de ese alimento, a través de las reacciones
de la respiración celular, que requieren oxígeno, se libera finalmente
energía y materia prima para otras reacciones químicas.
Un segundo problema al que se
enfrentan los organismos vivos es el de mantener un ambiente interno relativamente
constante. Este es un proceso complejo que implica, no sólo una vigilancia
y regulación continua de muchos factores diferentes, sino también
defensas preparadas contra una enorme diversidad de microorganismos. Virtualmente
todos los sistemas de órganos participan en este proceso conocido como
homeostasis.
El tercer problema que enfrentan
los animales tiene dos aspectos. En primer lugar, la homeostasis exige la coordinación
de las actividades de las numerosas células que constituyen el organismo,
de modo que los tejidos y los órganos respondan a las necesidades fisiológicas
generales, que cambian con las fluctuaciones del ambiente. En segundo lugar,
los animales, típicamente, son muy activos y se mueven de acá
para allá cuando tratan de obtener una pareja y van en busca de alimentos,
mientras intentan simultáneamente evitar el ser capturados por otros
animales. Una vida de movimiento activo exige recibir y procesar información
del ambiente externo, y traducirla en una coordinación de los músculos
esqueléticos coordinada y apropiada.
Hay dos sistemas principales de control en los animales: el sistema endocrino (las glándulas secretoras de hormonas y sus productos) y el sistema nervioso. Los sistemas de integración y control se regulan por medio de los llamados circuitos de retroalimentación.

Representación esquemática de las vías de control por retroalimentación, que regulan virtualmente todos los procesos fisiológicos.
El cuarto desafío que encara un organismo -que puede ser un problema
o no- es multiplicarse. El imperativo biológico de reproducirse es enorme.
Los animales dedican gran parte de su energía y sus recursos a enfrentar
este desafío. La reproducción puede llevarse a cabo en una variedad
de formas pero, en los mamíferos, es siempre sexual y siempre implica
la formación de gametos, su unión para formar un cigoto y el desarrollo
del cigoto hasta convertirse en un individuo adulto.