Capítulo 43. Homeostasis I: excreción y balance de agua
La homeostasis -el mantenimiento
de un medio interno constante- es el resultado de una variedad de procesos dentro
del cuerpo de un animal. Una de las funciones homeostásicas más
críticas es la regulación de la composición química
de los fluidos corporales. Esta función, en los vertebrados, es llevada
a cabo primariamente por los riñones.
El mantenimiento del balance
hídrico implica igualar la ganancia y la pérdida de agua. La principal
fuente de ganancia de agua en la mayoría de los mamíferos se encuentra
en la dieta; también se forma agua como resultado de la oxidación
de las moléculas de nutrientes. Se pierde agua en las heces y en la orina,
por la respiración y a través de la piel. Aunque la cantidad de
agua absorbida y eliminada puede variar notablemente de un animal a otro y también
de un momento a otro en el mismo animal, el volumen de agua del cuerpo permanece
constante. Los principales compartimientos acuíferos del cuerpo son el
plasma, los fluidos intersticiales (incluyendo a la linfa), y los fluidos intracelulares.
El principal factor que determina el intercambio de agua entre los compartimientos
del cuerpo es el potencial osmótico.
La unidad funcional del riñón
es el nefrón. Cada nefrón está formado por un túbulo
largo, unido a un bulbo cerrado -la cápsula de Bowman -, que contiene
un racimo de capilares retorcidos, el glomérulo. Cuando el filtrado efectúa
su largo viaje a través del nefrón, las células del túbulo
renal reabsorben selectivamente moléculas del filtrado y secretan otras
moléculas en él. El exceso de agua y los productos de desecho
son excretados del cuerpo como orina. La conservación de agua en los
mamíferos es posible por la capacidad de excretar una orina que es hipertónica
en relación con la sangre a través del asa de Henle . La función
del nefrón es influida por hormonas.
Regulación del medio
químico
Los animales contienen aproximadamente
un 70% agua. Alrededor de dos tercios de esta agua se encuentra dentro de las
células; el tercio restante se encuentra en el líquido extracelular
que rodea, baña y nutre a las células. Así, el fluido extracelular
es para las células del cuerpo de un animal como el mar para los organismos
unicelulares. La regulación de la composición del plasma es un
factor clave en el mantenimiento del medio químico en todo el cuerpo
de un vertebrado.
Esta función, que en
los vertebrados es llevada a cabo primariamente por los riñones, implica:
1. la excreción de productos
de desecho tóxicos, especialmente los compuestos nitrogenados producidos
por la degradación de los aminoácidos,
2. el control de los niveles de iones y otros solutos en los fluidos corporales
y
3. el mantenimiento del balance hídrico.
La sangre puede funcionar como
un eficiente medio de suministros y de "limpieza" debido a que los
desechos celulares continuamente son eliminados de ella por medio de la excreción.
La excreción de sustancias desde el torrente sanguíneo es un proceso
muy selectivo de control, análisis, selección y rechazo.
En muchos invertebrados y en
todos los vertebrados, la composición de la sangre y, por lo tanto, del
medio químico interno, es regulada en gran medida por órganos
excretores especiales. Estos órganos incluyen los protenefridios de las
planarias, los metanefridios de los moluscos y anélidos, los túbulos
de Malpighi de los insectos y los riñones de los vertebrados. Sin embargo,
los procesos de secreción y reabsorción selectiva que se desarrollan
en los tubos excretores son comunes a todos ellos: excepto en la etapa inicial
del proceso.
Los animales que viven en agua salada, agua dulce y ambientes terrestres mantienen la composición de los fluidos corporales por diferentes mecanismos. Los animales terrestres generalmente necesitan conservar agua.

Degradación de los aminoácidos.
a) El primer paso en la degradación de los aminoácidos es la desaminación,
es decir, la eliminación del grupo amino. Los productos de reacción
son el amoníaco y un esqueleto de carbono que puede ser, a su vez, degradado
y proporcionar así energía o ser convertido en azúcar o
grasa. b) A partir del amoníaco, se produce urea en los mamíferos
y ácido úrico en las aves, reptiles terrestres e insectos.
Los principales productos metabólicos
de desecho que vierten las células al torrente sanguíneo son dióxido
de carbono y compuestos nitrogenados, en particular amoníaco producidos
por la degradación de aminoácidos. El dióxido de carbono
difunde desde el interior del cuerpo hacia el medio externo a través
de las superficies respiratorias. En los animales acuáticos simples,
el amoníaco también pasa por difusión desde el cuerpo hacia
el agua circundante. El amoníaco es altamente tóxico, aun en bajas
concentraciones y en animales acuáticos más complejos -y en todos
los animales terrestres- no es posible la difusión rápida de amoníaco
desde las células al medio externo.
Existe un mecanismo por el que
esta sustancia es convertida en alguna sustancia no tóxica que puede
ser transportada en forma segura dentro del cuerpo hasta los órganos
de excreción.
Todas las aves, reptiles terrestres
e insectos convierten sus desechos nitrogenados en cristales o sales de ácido
úrico, un producto que necesita muy poco agua para ser excretado. En
los mamíferos, el amoníaco resultante del procesamiento de los
desechos nitrogenados se convierte rápidamente en el hígado en
urea que difunde al torrente sanguíneo.
La urea es un compuesto relativamente
no tóxico que es llevado luego a los riñones. Sin embargo, a diferencia
del ácido úrico, tiene que disolverse en cierta cantidad de agua
antes de su excreción.
La excreción es un proceso
altamente selectivo. Aunque los riñones tienen una función excretora,
es más correcto considerarlos órganos reguladores. La regulación
química no sólo implica la retención de moléculas
de nutrientes tales como la glucosa y los aminoácidos, sino también
el mantenimiento de concentraciones cuidadosamente controladas de los iones.
Iones tales como el Na+, K+, H+, Mg2+, Ca2+ y HCO3- desempeñan papeles
vitales en el mantenimiento de la estructura de las proteínas, de la
permeabilidad de la membrana plasmática y del pH sanguíneo, así
como en la propagación del impulso nervioso y en la contracción
de los músculos.
Balance hídrico
El balance del agua es un problema
común del que no escapa ningún ser vivo. El agua es esencial para
la vida. En ciertos ambientes tiende a perderse con demasiada facilidad y en
otros tiende a ingresar dentro de los organismos hasta un punto en el que puede
peligrar la vida.
El agua se mueve de un lugar a otro por ósmosis a causa de una diferencia de potencial osmótico. Los organismos más primitivos probablemente tenían una composición de sales y minerales muy semejante a la del ambiente en el cual vivían y eran, seguramente isotónicos, de modo que el agua no tendía a entrar ni a salir del cuerpo de estos organismos por ósmosis. En algún momento, ciertos organismos se trasladaron al agua dulce (un medio hipotónico) y debieron afrontar el problema de que el agua dulce tendía a penetrar en sus cuerpos.

Vías por las cuales el agua y los solutos se ganan y se pierden en un pez de agua dulce.
Dado que los fluidos corporales son hipertónicos respecto al medio exterior,
el agua tiende a entrar al cuerpo del pez por ósmosis, a través
del epitelio branquial. El exceso de agua es eliminado del cuerpo por los riñones
y excretada en la orina, que está mucho más diluida que los fluidos
corporales. Aunque los riñones reabsorben el grueso de los solutos esenciales,
algunos se pierden, no obstante, en la orina y otros abandonan el cuerpo por
difusión, a través de las branquias. Estos solutos son reemplazados
principalmente por la acción de células especializadas en la absorción
de sales que se encuentran en las branquias y, en menor grado, por la dieta.
Cuando algunos peces se trasladaron
a los mares se enfrentaron con la posible pérdida de agua hacia el medio
ambiente, principalmente por ósmosis a través de las superficies
respiratorias de las branquias.
Algunos peces mantienen los
fluidos corporales con una concentración de sales similar a la de las
aguas oceánicas que los rodean. El exceso de sales se secreta principalmente
por medio de una glándula rectal.
Los peces óseos tienen fluidos corporales hipotónicos con respecto al medio marino y estarían en peligro constante de perder tanta agua que sus células podrían morir deshidratadas.

Vías por las cuales el agua y los solutos se ganan y se pierden en un pez óseo marino.
Como los fluidos corporales son hipotónicos con respecto al medio externo,
el agua deja el cuerpo del pez por ósmosis, a través de las branquias.
También se pierde agua en la orina en la que se disuelve la urea eliminada
de la sangre por los riñones. El pez mantiene sus niveles de fluidos
internos bebiendo agua de mar, que contiene solutos. Los iones sodio y cloruro
en exceso se eliminan de la sangre y se excretan por acción de células
branquiales especializadas; los iones magnesio y sulfato son eliminados por
los riñones y excretados en la orina.
Dado que los animales terrestres
no siempre tienen un fácil acceso al agua dulce o salada, regulan el
contenido de agua de otras maneras, equilibrando las ganancias y las pérdidas.
Ganan agua bebiendo líquidos, comiendo alimentos que contienen agua y
en el producto final de ciertas reacciones metabólicas, como los procesos
oxidativos que ocurren en las mitocondrias. Algunos animales pueden obtener
toda el agua necesaria de su alimento y de la oxidación de las moléculas
de nutrientes y, por lo tanto, no requieren líquidos.
El agua se pierde desde los
pulmones en forma de aire húmedo exhalado, por evaporación en
la piel, por eliminación con las heces y por medio de la orina.
El cuerpo de los vertebrados tiene tres compartimientos hídricos principales: 1) el plasma, 2) el líquido intersticial y la linfa y 3) el fluido intracelular, el fluido existente dentro de las células. El agua se mueve constantemente de un compartimiento a otro.

Los compartimientos de fluidos del cuerpo humano, mostrando las principales rutas de intercambio entre ellos.
El fluido intersticial forma el ambiente en el cual las células del cuerpo
viven y se multiplican. Las flechas indican intercambios entre varios compartimientos.
Un volumen plasmático relativamente constante es de importancia extrema
en el mantenimiento de la presión sanguínea estable y en el funcionamiento
cardíaco normal.
Diversos factores afectan el
movimiento de agua entre los compartimientos. La deshidratación y funcionamientos
fisiológicos defectuosos llevan a la acumulación de fluidos intersticiales.
El riñón
En los vertebrados, las funciones complejas que actúan en la regulación de la composición química de los fluidos corporales son llevadas a cabo principalmente por el riñón. Los vertebrados tienen dos riñones. La unidad funcional del riñón es el nefrón. Cada nefrón está formado por un túbulo largo, unido a un bulbo cerrado -la cápsula de Bowman -, que contiene un racimo de capilares retorcidos, el glomérulo. La sangre que entra al glomérulo está bajo suficiente presión para forzar al plasma a atravesar las paredes capilares y entrar en la cápsula de Bowman. Las proteínas más grandes no atraviesan estas paredes. Cuando el filtrado efectúa su largo viaje a través del nefrón, las células del túbulo renal reabsorben selectivamente moléculas del filtrado y secretan otras moléculas en él. La glucosa, los aminoácidos, la mayoría de los iones y una gran cantidad de agua son devueltos a la sangre a través de los capilares peritubulares. El exceso de agua y los productos de desecho, incluida aproximadamente la mitad de la urea presente en el filtrado original, son excretados del cuerpo como orina. Así, la formación de orina involucra la filtración, la secreción,la reabsorción y la excreción.

Formación de orina hipertónica en el nefrón humano.
El filtrado que entra en el túbulo contorneado proximal es isotónico
con respecto al plasma sanguíneo. Los iones sodio son bombeados desde
el túbulo hacia afuera, y los iones cloruro los siguen pasivamente. Así,
el filtrado permanece isotónico porque el agua también se mueve
hacia afuera por ósmosis.
Cuando el filtrado desciende
por el asa de Henle se va concentrando a medida que el agua se mueve por ósmosis
hacia la zona circundante de alta concentración de solutos. Esta alta
concentración se genera por la acción de las células de
la pared de la rama ascendente gruesa del asa de Henle, que bombean hacia el
intersticio iones sodio y cloruro, y por la difusión de la urea hacia
afuera de la porción inferior del conducto colector -fenómeno
que se intensifica en presencia de la hormona antidiurética (ADH)-. Dado
que la pared de la rama ascendente del asa es impermeable al agua, el filtrado
se vuelve cada vez menos concentrado a medida que el cloruro de sodio es bombeado
hacia afuera. En el momento en que alcanza el túbulo contorneado distal,
es hipotónico con respecto al plasma sanguíneo y permanece hipotónico
a lo largo de todo el túbulo distal. Luego el filtrado desciende por
el conducto colector, atravesando una vez más la zona de alta concentración
de soluto.
Desde este punto en adelante,
la concentración de la orina depende de la presencia de ADH. Si no hay
ADH presente, la pared del conducto colector no es permeable al agua, no se
elimina agua adicional y se excreta una orina menos concentrada. Si hay ADH
presente, las células del conducto colector son permeables al agua, que
se mueve por ósmosis hacia el fluido que lo rodea, como se muestra en
el diagrama. En este caso, una orina concentrada (hipertónica) desciende
a lo largo del conducto hacia la pelvis renal, el uréter, la vejiga y
finalmente hacia afuera, por la uretra. La concentración de 1.200 miliosmoles
se produce en una concentración de ADH máxima.
La conservación de agua
en los mamíferos es posible por la capacidad de excretar una orina que
es hipertónica en relación con la sangre. El asa de Henle es la
porción del nefrón de los mamíferos que hace posible esto.
La función del nefrón es influida por hormonas, principalmente la hormona antidiurética (ADH), producida por el hipotálamo y liberada por la glándula hipófisis; la aldosterona, una hormona de la corteza suprarrenal y el factor natriurético atrial liberado por las aurículas del corazón. La ADH aumenta el retorno de agua a la sangre y disminuye así la pérdida de agua. La aldosterona incrementa la reabsorción de iones sodio y de agua y la secreción de iones potasio. La producción de aldosterona es controlada por un circuito de retroalimentació negativa complejo que involucra niveles de iones potasio en el torrente sanguíneo y procesos iniciados en los propios riñones. A este circuito se lo conoce como sistema renina-angiotensina-aldosterona.

Sistema renina-angiotensina- aldosterona.
La disminución en el aporte de sangre al riñón y la caída
consecuente de la presión sanguínea a nivel del glomérulo;
la disminución de la concentración plasmática de sodio
y del contenido de sodio en el túbulo contorneado distal, y la activación
del sistema nerviososon todos estímulos que activan este sistema. Se
libera entonces el péptido renina por parte del aparato yuxtaglomerular.
La renina circulante actúa sobre el angiotensinógeno (de origen
hepático) y produce el péptido angiotensina I (A I).
La angiotensina I es convertida,
a su vez, en angiotensina II (A II), la forma activa, por acción de otra
enzima -la enzima de conversión- a nivel renal y pulmonar. Esta hormona
-la angiotensina II- es un poderoso vasoconstrictor periférico que, además,
estimula la secreción de aldosterona por parte de la corteza de la glándula
suprarrenal. Otro importante estímulo para la secreción de esta
hormona es un aumento en la concentración plasmática de potasio,
que es sensada directamente a nivel suprarrenal.
El factor natriurético
atrial inhibe la reabsorción de iones sodio y de agua. Todas estas hormonas
desempeñan un papel en la regulación de la presión sanguínea
así como del volumen sanguíneo.